España lleva unos días convulsionado por la visita del Papa Benedicto XVI a nuestro país. Lo hace en calidad de líder religioso, viene a ver a sus creyentes y lo hace como si fuera una auténtica estrella del rock: mega escenario, pases, 200 confesionarios en el retiro para un perdón de los pecados...
El problema no es que venga sino cómo lo hace, con dinero público, vendiendo el perdón, esgrimiendo discursos que quedan pasados para los tiempos que corren...
El Papa es el representante de Dios en la Tierra, y sin embargo vive con más comodidades que Jesús. Su mensaje de amor y pobreza no se ve por ningún lado, sobre todo la pobreza. El Papa y sus obispos viven en un palacio, en El Vaticano, rodeado de lujos y muy alejado del mensaje del Mesías.
En esta visita no sólo los laicos están en contra, hay muchos creyentes que no están a favor de tanta opulencia ni de que se utilicen sus impuestos para que, en plena crisis económica, el Papa se haga una gira por España. Su visita va a costar unos 50 millones de euros, un dinero que bien podría destinarse a Somalia, donde sus habitantes se mueren de sed y hambre cada día.
Encima ayer saltó la noticia de que un ultracatólico pensaba atentar contra la vida al menos de 400 o 500 personas que hoy #17A se manifiestan en Madrid contra esta visita con dinero público. Ya es el segundo ultrareligioso que busca causar muertes (el primero fue Breivik, un ultracristiano de derecha, en Utoya, y éste lo logró). Qué Dios nos coja "confesaos".
Hoy día, fácilmente se puede ser creyente pero no Papista, porque con Papas como Benedicto XVI casi es mejor hacerse temporalmente ateo...