Ha pasado una semana desde que una joven redactora de una delegación de Canal Sur Radio diera a conocer la noticia de que Martín de Porres Fernández está en una prisión de Lima, viviendo en condiciones infrahumanas y con una grave enfermedad.
Esta noticia, pasó por el resto de medios de puntillas, sin embargo el caso del chipionero Antonio Porta ya ha dado el salto a la televión nacional. La pregunta es, ¿qué diferencia un caso de otro?
Ha pasado una semana y la familia de Martín ha llamado de nuevo para pedir auxilio a los medios, sin embargo ¿cuál es la ayuda que han recibido? Según cuenta Loles, la hermana de Martín, este lleva dos meses encerrado en una cárcel de Lima por intentar pasar droga en el aeropuerto. El caso aún no ha ido ha juicio, y el consulado español tampoco proporciona información a la familia. Loles asegura que su hermano está gravemente enfermo, a punto de perder un pie y con llagas por todo el cuerpo, pero ¿qué hace la justicia de Perú? Nada. No le proporcionan los medicamentos adecuados ni agilizan los trámites para que Martín sea extraditado o al menos juzgado en condiciones.
Los medios de comunicación miran hacia otro lado, hacia Chipiona, y la periodista que atendió la llamada de socorro, no puede luchar contra eso. Es triste, pero es así, hay noticias que tienen escasa vida en los medios, y la de Martín de Porres es una de ellas.
Su familia clama justicia, ayuda a las autoridades, al Gobierno español, a la Junta de Andalucía, a quien corresponda, porque está en juego una vida humana, y el sufrimiento de su familia no hay manera de transcribirlo.
Martín de Porres Fernández Hernández lleva dos meses en una cárcel de Lima, a la espera de que se celebre un juicio y muy enfermo, sin recibir asistencia sanitaria, y aquí en España nadie escucha su voz. Antonio Porta, chipionero, está ya esperando el resultado del juicio que lo retiene en Honduras, y todos le prestan su atención.
¿Por qué uno sí y el otro no?... A veces el periodismo es muy cruel y doloroso.
Esta noticia, pasó por el resto de medios de puntillas, sin embargo el caso del chipionero Antonio Porta ya ha dado el salto a la televión nacional. La pregunta es, ¿qué diferencia un caso de otro?
Ha pasado una semana y la familia de Martín ha llamado de nuevo para pedir auxilio a los medios, sin embargo ¿cuál es la ayuda que han recibido? Según cuenta Loles, la hermana de Martín, este lleva dos meses encerrado en una cárcel de Lima por intentar pasar droga en el aeropuerto. El caso aún no ha ido ha juicio, y el consulado español tampoco proporciona información a la familia. Loles asegura que su hermano está gravemente enfermo, a punto de perder un pie y con llagas por todo el cuerpo, pero ¿qué hace la justicia de Perú? Nada. No le proporcionan los medicamentos adecuados ni agilizan los trámites para que Martín sea extraditado o al menos juzgado en condiciones.
Los medios de comunicación miran hacia otro lado, hacia Chipiona, y la periodista que atendió la llamada de socorro, no puede luchar contra eso. Es triste, pero es así, hay noticias que tienen escasa vida en los medios, y la de Martín de Porres es una de ellas.
Su familia clama justicia, ayuda a las autoridades, al Gobierno español, a la Junta de Andalucía, a quien corresponda, porque está en juego una vida humana, y el sufrimiento de su familia no hay manera de transcribirlo.
Martín de Porres Fernández Hernández lleva dos meses en una cárcel de Lima, a la espera de que se celebre un juicio y muy enfermo, sin recibir asistencia sanitaria, y aquí en España nadie escucha su voz. Antonio Porta, chipionero, está ya esperando el resultado del juicio que lo retiene en Honduras, y todos le prestan su atención.
¿Por qué uno sí y el otro no?... A veces el periodismo es muy cruel y doloroso.














